Obediencia en las cosas de Dios – Efraín es como torta no volteada (Oseas 7:8)

Una “torta no volteada” es una torta cocida de un solo lado. Así que, la Gracia de Dios, en varios aspectos, no había tocado a Efraín. Aunque en cierto sentido era obediente, todavía persistía en él un alto grado de rebeldía.

Querido amigo: ¿es este también tu caso? ¿Eres completamente obediente en las cosas de Dios? ¿Acaso Su Gracia ha impregnado hasta la médula de tu ser, para que fluya y afecte de manera divina tus fuerzas, tus acciones, tus palabras y tus pensamientos? Tu meta y tu oración deberían ser que te conviertas en alguien plenamente santificado en espíritu, alma y cuerpo. Y aunque tal vez tu santificación todavía no sea perfecta, el proceso, debería de estar afectando cada aspecto de tu vida en igual medida. No debes tener apariencia de santidad en un aspecto mientras el pecado continúa siendo soberano en otro, o también serás una “torta no volteada”.

Una “torta no volteada” enseguida se quema del lado más cercano a la llama y aunque nadie puede tener demasiado conocimiento de la Palabra de Dios, algunos están calcinados de un lado con un celo intolerante por una parte de la verdad que han recibido. O se han carbonizado por su orgullo farisaico inusual y rituales espirituales ostentosos, desarrollados con el único objetivo de complacerse a sí mismos.

Este presuntuoso aire de superioridad y de fariseísmo frecuentemente va acompañado de una absoluta ausencia de piedad auténtica y viva. Un “santo” que solo en público se comporta como tal, es un diablo en privado, cubierto de harina de día y de hollín de noche, porque una torta quemada de un lado, está cruda del otro.

Señor, si es así en mi caso… ¡Dame vuelta! Pon el lado de mi naturaleza no santificada hacia la llama de tu Amor para que sienta tu radiación sagrada. Y permite que mi lado carbonizado se enfríe de alguna manera, al descubrir mis propias debilidades y mi falta de calor cuando me aparto de tu fuego celestial. Que no sea una persona de doble ánimo (Santiago 1:18), sino que esté por completo bajo la poderosa influencia de tu Gracia reinante, porque sé muy bien que si soy una “torta no volteada”, que no tiene ambos lados sometidos a tu Gracia, seré por siempre consumido por llamas eternas.

Charles Spurgeon

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